Una manera de entender la vida
Una buena conversación, un café compartido, una amistad de verdad —de esas que se cuentan con los dedos de una mano— o una tarde de música. Con los años he ido comprendiendo que la felicidad suele encontrarse en las cosas más sencillas, pero que, para disfrutarlas, primero hay que estar bien con uno mismo. A veces basta con detenerse un momento, mirarnos hacia dentro y descubrir que tenemos más motivos para ser felices de los que imaginamos.
Mis paseos entre viñas
Me encanta caminar entre los viñedos, observar cómo cambia el paisaje y disfrutar del silencio. A veces salgo para hacer ejercicio; otras, para cargar pilas o simplemente para pensar. He descubierto que caminar también es una bonita manera de ordenar las ideas.
La guitarra
La guitarra me ha acompañado toda la vida. Después de tantos años tocando y enseñando, sigo aprendiendo. El flamenco me ha enseñado a escuchar, a tener paciencia y a ver que las cosas importantes necesitan su tiempo.
Me gustan mucho los animales
Me gustan mucho los animales, especialmente los perros. Admiro su nobleza, su fidelidad y esa manera tan sincera de demostrar cariño sin esperar nada a cambio. A veces pienso que los seres humanos tenemos mucho que aprender de ellos.
